lunes, 17 de septiembre de 2012

CASTING PARA PROGRAMA DE RADIO "HECHO EN SAN LUIS".

En la actualidad, los alumnos se encuentran trabajando en un proyecto para poner en el aire de San Luis un programa como práctica de campo de la asignatura. Por esta razón, como arte de la pre-producción, se buscaron VOCES MASCULINAS y FEMENINAS para la grabación de las artísticas, convocando a un  casting que se realizó el día VIERNES 14 desde las 16 horas hasta las 17:30 horas en el ESTUDIO DE RADIO DE FCH.
Agradecemos a los alumnos de la carrera de Locutor Nacional de la Lic. En Producción en Radio y TV que se acercaron y participaron del proyecto de los alumnos de  la cátedra de Producción y Realización Radiofónica 2012, de la carrera Lic. en Comunicación Social.

sábado, 8 de septiembre de 2012

TRABAJO PRÁCTICO N° 5


DEVOLUCIONES 
Juan Manuel: MB. Evitar que se escuche muy leído el guión (inclusive el entrevistado). Faltó redundancia a la hora de presentar al invitado. MB edición y artísticas. Es un programa o un microprograma??? No hay claridad! Faltó cierre con artística. Decae un poco al final.
 Vanina/Erika: MB la dramática y la edición. Le faltó fuerza a la locución y al guión siguiente. Muy leído el resto. Desentona con la dramatización. MB entrevista. Cierre abrupto!!!! MB
Pablo Festa. NO cumplió el objetivo de subir como podcast . ERROR: DEBE CONVERTIR EL TP A .mp3,  sino no podrá subir el trabajo a ivoox, es lo que requiere el soporte.
Carla/Florencia: enviaron guión además del audio: MB. Bien el trabajo con los efectos, a  lo mejor un tanto abrupto el inicio pero vale la experimentación. Falta fuerza en la locución. Bien entrevistado. Cierre abrupto.
Cecilia/Laura: Buena edición y ritmo. Problemas de volumen en la locución (cortina alta). MB entrevistas. ¿Es claro el
guión: se tradujo lo que es lo digital? Faltó màs fuerza a la hora de cerrar: abrupto.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Radio y Post- Radio en España: Una cohabitación necesaria y posible.


Para leer el artículo hacer click aquí  

LA RADIO HA MUERTO, ¡Viva la Radio!






‘La radio ha muerto, ¡viva la radio!’ es un documental interactivo que acompaña al usuario en la aventura de descubrir el actual panorama de la radio en internet, los retos a los que se enfrenta y hacia dónde va el futuro del medio.
Con la participación de las cinco principales cadenas de alcance nacional (Cadena SER, Onda Cero, Radio Nacional, COPE y ABC Punto Radio), varias autonómicas y todo un elenco de expertos en la materia, se analizarán aspectos como la integración de redacciones, la relación con otros medios del mismo grupo, los contenidos de la web, la rentabilidad, el uso de las redes sociales o el streaming de los programas de radio.


La radio atraviesa un momento crucial de su historia con la adopción de las nuevas tecnologías y el salto a internet, al que llega con cierto retraso respecto a la palabra escrita. Se enfrenta a una redefinición de sus rutinas productivas, de sus estructuras profesionales y su modelo de negocio. Una transformación que cada emisora está afrontando de la mejor manera posible, sorteando a duras penas las dificultades añadidas que plantea el adverso escenario económico que nos ha tocado vivir.

Como es propio de los momentos de incertidumbre, en el sector se escuchan opiniones diversas, incluso contradictorias, sobre los derroteros que ha de tomar la radio en un panorama eminentemente audiovisual donde su histórica hegemonía sobre la inmediatez se ve amenazada por el caudal constante de las redes sociales. Los hay que anuncian a bombo y platillo la muerte de la antena, de la tradicional radio de magazín de cuatro horas y boletín informativo a las en punto.
Pero las cifras contradicen a los más agoreros. Las ondas siguen cautivando oyentes, los datos de audiencia crecen con cada oleada del EGM y la publicidad, a diferencia de lo que sucede en el papel, resiste como don Tancredo mientras los anunciantes huyen de las embestidas del toro de la crisis. ¿Pero qué pasa con la radio en internet?
Que el abanico de posibilidades abiertas es enorme, como también lo son los retos que debe afrontar aquel que se decide a aprovecharlas. ¿La web de la radio es exclusivamente una plataforma de audio? ¿Cómo la rentabilizamos? ¿Qué diferencia hay entre un podcast y la programación convencional? ¿Qué papel juegan las redes sociales en todo esto? ¿Tienen algún sentido la radio ‘que se ve’? ¿Cuál debe ser la relación con el resto de medios de un grupo?
A todos estas y muchas otras preguntas intenta dar respuesta ‘La radio ha muerto, ¡viva la radio!’, que como la cita de Nietzsche a la que alude mira la realidad con una mezcla de desasosiego nihilista y esperanza en el cambio. Los ‘bits’ no van a matar a la radio, pero sí obligan a redefinir nuestra idea de antena y avanzar hacia un medio del futuro que vuelva a ganarse las salvas de aprobación de sus oyentes.

martes, 21 de agosto de 2012

Cronograma de actividades para este cuatrimestre

*Los días 17 y 24 de agosto se van a llevar adelante las clases correspondientes a a Unidad Nº 5 "La Radio en la era digital".

* Viernes 31 de agosto de 14:30 a 16:30 hs y Martes 04 de septiembre de 17:30 a 19 hs reuniones para la organización y definición del proyecto del programa que se realizará en este cuatrimestre.

* 07 de septiembre último día para enviar el trabajo correspondiente a la Unidad Nº 5 "Ciberradio". 
Consignas:
* Realizar un informe de entre 4 a 7 minutos (máx) sobre "Radio digital", "La Radio en Internet", o "Nuevas Tecnologías en Radio".
*El informe se puede realizar de manera individual o entre más personas.
*Se debe subir el trabajo a un servidor seleccionado por ustedes.(ivoox- goear- o algún otro seleccionado) 
*Enviar el link del trabajo a vlongo@unsl.edu.ar o juligonzalez_01@hotmail.com  

Buen inicio de semana..La Cátedra. 

El partido de los medios


Por Luis Bruschtein
Escuchar la radio o leer el diario antes de salir a trabajar es casi un acto instintivo de buscar información. En un manual se diría que los seres humanos necesitan alimentarse y sobrevivir, antes era salir a cazar con la tribu y ahora tener un trabajo. Y para poder hacerlo necesitan conocimiento e información. Ambas constituyen necesidades básicas de las personas y de los pueblos.
Se asume que la educación –que proporciona el conocimiento– puede estar mayoritariamente en manos del Estado. Pero con la información –que se difunde y genera a través de los medios– se considera en cambio que no debe ser así, lo cual tiene sentido aunque dicho de esa manera no se vea la diferencia con la educación. En ambos casos está latente el peligro de la manipulación tanto por parte del Estado como de los privados. La diferencia es que la educación en el caso del Estado es más fácil de controlar, que la privada, por parte de la comunidad.
En contrapartida tiene una lógica que el Estado no monopolice la información o no maneje la mayoría de los medios porque parte de la información tiene que ver con las actividades del mismo Estado. Se considera que, en ese caso, los medios tendrían todos un mismo perfil. Se asume entonces que es mejor que los medios estén fuera del Estado, aunque tengan una función comunitaria ya que la información es una necesidad básica. O sea que los medios privados y públicos tienen que ser herramientas para satisfacer esa necesidad básica que es el derecho de los pueblos a ser informados. La libertad de prensa se deduce de ese derecho.
En el mundo se han ensayado distintas formas de organizar el sistema de medios. En el caso de Europa, se acepta que los medios no están aislados de la sociedad y que tienen una visión política. Entonces hay medios de izquierda, centroizquierda, centro, centroderecha y derecha. Sucede así en la mayoría de los países europeos, donde la diversidad está más en la presencia de medios con distintas miradas, que en el seno de las redacciones.
Otro sistema se ejecuta en los Estados Unidos. Se parte de concebir a la información como neutral. A pesar de las grandes empresas sobre las que están sustentados y el complejo sistema de interrelacionamientos económicos y políticos que tienen, los medios más importantes, con algunos matices, se califican a sí mismos de independientes y elaboraron máximas estrictas de procedimiento para preservar esa supuesta calidad neutral de la información y de los medios.
En Estados Unidos, los antagonismos sociales y políticos están suavizados por asentarse en una economía de gran potencia. Es un país en guerra exterior permanente, hegemonizado por dos partidos que se diferencian apenas por matices, manejado por un sistema de lobbies que incluso está reglamentado y donde la cultura dominante ha naturalizado el desprecio y la demonización de cualquier posición de izquierda. En ese esquema, donde todo es cuestión nada más que de matices y la controversia real es muy minoritaria, es lógico que los medios también se diferencien muy poco. Y esa amplia coincidencia de enfoque genera la falsa idea de una verdad mediática neutral y objetiva.
El sistema de medios en Argentina es explicado ahora copiando el bagaje ideológico del sistema norteamericano. Con la diferencia de que aquí los antagonismos no están suavizados, hay profundas brechas entre ricos y pobres, es un país que tiene disputas políticas fuertes y donde las grandes empresas, la Iglesia, los gobiernos norteamericanos y organismos financieros internacionales han intervenido históricamente con total impunidad en las decisiones de los gobiernos, en la designación de funcionarios y ministros y en el impulso de medidas. Por más que se insista en la neutralidad de la información, las únicas miradas mediáticas comunes sobre la realidad –que siempre son falsas–, aquí no se construyeron ni siquiera sobre la base de esa falta de antagonismo y de guerras externas, sino sobre la base de coincidencias corporativas impuestas a la sociedad, como sucedió tan claramente durante la era de los golpes militares. El lenguaje común de esos medios supuestamente independientes se construyó sobre la base de un funcionamiento corporativo asentado en sus intereses económicos como grandes empresas y en el de sus principales avisadores, también grandes empresas.
Cada quien puede difundir lo que le parezca, esa es la idea de la libertad de prensa, pero pretender que toda la sociedad acepte esa información como neutral y absoluta es hipócrita. En ese sentido es mucho más democrático el modelo europeo que no intenta poner el eje en la neutralidad y que blanquea los diferentes abordajes que se pueden hacer de la realidad.
Y otra de las grandes hipocresías que se ha puesto de moda sobre todo en carreras de comunicación en universidades privadas es presentar el ejercicio del periodismo como una profesión liberal, donde los periodistas tienen libertad de prensa y pueden escribir de lo que se les ocurra, incluso si va en contra de sus avisadores y de las empresas que los contratan.
En América latina en general, la pauta privada de publicidad es muy reaccionaria. Un empresario puede expresarse como progresista, pero le gusta poner avisos en los medios más conservadores. El discurso de la neutralidad dice que el aviso va al medio que tenga más circulación sin importar su línea editorial. Es fácilmente demostrable que no es así: entre dos medios con circulación parecida, la pauta siempre derivará al que sea más conservador. Es decir que la empresa dueña del medio ya está condicionada por los avisadores. A su vez como gran empresa, tiene sus propios intereses y proyecciones políticas.
El periodista tiene que buscar trabajo en ese escenario lleno de fenomenales condicionamientos económicos y políticos. No hay nada menos liberal o independiente. Por supuesto que se generan brechas y contradicciones por donde los periodistas pueden colar sus ideas y hay periodistas –muy pocos– que han ganado espacio por su propio peso, pero en general esas brechas se cierran cuando el conflicto, sea político, social o económico se agudiza en la sociedad. La mayoría de los periodistas famosos lo sabe, pero prefiere la comedia del periodismo independiente porque les facilita su trabajo. Ir contra la corriente es muy difícil: implica menos salario, menos infraestructura, más inseguridad laboral. Hasta no hace mucho era casi imposible llegar a la televisión. Y eso, en el mejor de los casos y siempre y cuando se puedan generar esos espacios.
Ese discurso de los grandes medios se impone desde esa hipocresía y trata de ocultar la carga ideológica de sus planteos detrás de una supuesta independencia y neutralidad. Para los periodistas que se autoproducen todavía es más difícil trabajar y hacer negocio sin plegarse a ese discurso. Tienen pocas alternativas porque ese discurso, además de garantizar publicidad y espónsores, abre las puertas de la academia y asegura el beneplácito de los que forman ese sistema.
La propuesta de Cristina Kirchner para elaborar una especie de manual de ética profesional de los periodistas tendría sentido en un sistema menos hipócrita. Institucionalizar la situación actual del sistema de medios sería como apuntalarlo y el famoso tribunal de ética terminaría siendo aplicado no a quienes hacen lo-bbies encubiertos o reciben sobres por debajo de la mesa, que es una costumbre más común de lo que se quiere admitir, sino a los periodistas que traten de ejercer la profesión por fuera de los criterios mentirosos de ese sistema.
La aplicación de la ley de medios apunta a transformar en forma progresiva esa realidad. Chocará contra esa pauta de publicidad tan reaccionaria, típica de país periférico, lo que hará difícil la sustentabilidad de los nuevos medios que puedan surgir. Podría decirse que la formidable tensión de las contradicciones que generó el debate por esa ley en el ambiente mediático puso muy en evidencia la fragilidad del discurso de la neutralidad y la independencia. El público tiene derecho a saber qué piensa el medio y los periodistas que le ofrecen la información. No se trata del fútbol, donde los periodistas siempre ocultan el club del que son hinchas.